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    Por: Eliseo Llamazares, Socio Líder Aviación y Turismo KPMG

    Hoy en día Colombia es, después de Brasil, el segundo país de la región en pasajeros, con más de 32 millones en 2016, de acuerdo con datos del Banco Mundial.

    A  pesar de que la economía colombiana ha tenido una evolución decreciente en los últimos tres años, llegando a un PIB del 2% en 2016, es, junto con Perú uno de los países con las tasas de crecimiento anual compuesta (CAGR por sus siglas en inglés) más altas de la región en número de pasajeros, con un 8% acumulado en los últimos 5 años, solo superado por Argentina y Bolivia donde el crecimiento ha sido de dos dígitos (10% y 11% respectivamente, aunque en cifras absolutas mucho menor que Colombia) y por encima de países como Chile, con una CAGR del 5%.

    Este crecimiento ha sido motivado por diferentes factores,  como la ubicación geográfica del país, que se caracteriza por ser un punto central entre Sudamérica, Norteamérica y Europa, el desarrollo de la infraestructura aeronáutica con uno de los aeropuertos más modernos y capaces de Latinoamérica, El Dorado, que con su reciente ampliación tendrá una capacidad de hasta 43 millones de pasajeros al año.

    Otro aspecto a resaltar es lo que ocurre con las aerolíneas tradicionales; Avianca hizo que el volumen de pasajeros en Colombia, tanto doméstico como internacional, creciera de forma exponencial en los últimos años. Basando su crecimiento en el hub de El Dorado, ha conseguido, incluso en años de bajo crecimiento de la economía colombiana, que los pasajeros que pasan por el país sigan creciendo. LATAM Airlines y Copa Airlines también han contribuido a este incremento gracias al desarrollo del mercado colombiano a través de sus respectivos hubs de Chile/Perú y Panamá.

    El modelo aerocomercial de bajo costo, aunque tardío, es otro de los factores de éxito del país en el desarrollo del tráfico aéreo. Viva Colombia y en el último año, Wingo, han conseguido “ensanchar” el mercado colombiano a través de sus modelos de bajo costo que hacen que más colombianos tengan acceso a este tipo de transporte.

    Aun así, hay varios aspectos que son preocupantes respecto a la evolución sostenible del tráfico aéreo en Colombia:

    • Infraestructuras principales: a pesar de las mejoras realizadas en el aeropuerto El Dorado, que le han colocado como número uno en Sudamérica según Skytrax, su crecimiento sigue siendo un condicionante a mediano y largo plazo. Este aeropuerto, a pesar de  las mejoras que han sido inauguradas, se encuentra a un 71% de su capacidad, con lo que, si consideramos el crecimiento esperado en volumen de aeronaves que tendrá Latinoamérica, de duplicarse en el periodo de 20 años (según estudios de fabricantes de aeronaves), podría saturarse en menos de la mitad de tiempo de su vida operativa. Una solución para ello es la construcción del nuevo aeropuerto de La Sabana, donde se concentrarían todas las aerolíneas de bajo costo y de aviación general, aspecto que mejoraría las operaciones internacionales en El Dorado y por tanto la capacidad para aumentar el número de pasajeros transportados en el conjunto del sistema aeroportuario de Bogotá.
    • Infraestructuras secundarias: además de las mejoras en el aeropuerto de El Dorado, hay que considerar que los aeropuertos secundarios, pero de tamaño relevante como Cali y Medellín, igualmente tienen que mejorar sus infraestructuras y así reducir el estrés de largo radio al aeropuerto de Bogotá, junto con todos aquellos otros aeropuertos donde se quieran incentivar las actividades turísticas y de negocio (Cartagena de Indias, Barranquilla y Bucaramanga, entre otras).
    • Transporte aéreo como bien público: en los últimos meses vimos como una huelga de pilotos paralizó el transporte aéreo del país, y como otros colectivos asociados al transporte aéreo (controladores) amenazaban igualmente con movilizaciones. Hoy en día el avión no es un medio de transporte de clase alta o de ejecutivos. El transporte aéreo es una herramienta de cohesión territorial para todos los colombianos que tienen familia en los lugares más recónditos del país, es un instrumento de erradicación de la pobreza que lleva negocios y turismo donde antes solo existía agricultura de subsistencia, y es una herramienta para el desarrollo y la educación que permite a los colombianos conocer distintas culturas en diferentes países de una forma eficiente. Estos bienes, que generan flujos sociales muy por encima de los flujos económicos, no pueden utilizarse al antojo y como insumo de presión de ningún colectivo social, dado que afectan de forma directa, indirecta e inducida a todos los colombianos.

    Después de todo este análisis, podemos concluir un buen momento del transporte aéreo colombiano por el excepcional desarrollo de la última década, pero no hay que parar ahí y vivir del éxito pasado, sino seguir mejorando y creciendo, dado que el entorno competitivo de esta industria es muy alto. A nivel internacional, hay grandes Mega-hubs en proyecto como el nuevo aeropuerto de México City que puede relevar a Colombia como país de conexión entre el Norte y el Sur de América, y a nivel regional hay que considerar a Perú, que con su ampliación en el aeropuerto de Lima y las renovaciones de aeropuertos secundarios bajo modelo de concesión puede arrebatar a Colombia muchos de sus flujos turísticos y tráfico intra-regional. La industria aérea genera mucha riqueza a los países, pero es una industria muy exigente, que requiere que todos sus participantes mantengan ritmos evolutivos muy altos para que el transporte siempre siga creciendo.

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